El estadio de la Roma en riesgo

El viñedo laberíntico más grande del mundo se encuentra en una empresa del Lacio.

Será el viñedo laberíntico más grande del mundo, se llama “Limito” y será inaugurado en junio.

Tenuta Antoniana, oasis de belleza natural e innovación agrícola, se prepara para recibir a “Limito”, el viñedo-laberinto más grande del mundo, una extraordinaria obra que se extiende sobre una superficie de tres hectáreas. Creado por la bodega orgánica Carpineti en el evocador entorno del bajo Lacio, “Limito” promete transportar a los visitantes en un viaje único al corazón del viñedo.

Con un diámetro de 80 metros y cuatro entradas distintas, este extraordinario laberinto fue diseñado para ofrecer una experiencia sensorial envolvente e inolvidable. La inauguración oficial está prevista para principios de junio, cuando los huéspedes tendrán la oportunidad de explorar este intrincado laberinto rodeado de bosques, cielo y el mar que se destaca en el horizonte.

Ubicado en la Tenuta Antoniana de la Granja Orgánica Marco Carpineti, entre los municipios de Bassiano, Sezze y Sermoneta, “Limito” fue concebido como una obra de arte en armonía con la naturaleza circundante. Las variedades de uva Bellone, Abbuoto y Nero Buono, cultivadas con pasión y dedicación, son el centro de esta creación, que representa una fusión perfecta entre tradición e innovación.

El laberinto no es sólo una atracción visual, sino también un profundo símbolo de la vida misma. Paolo Carpineti, fundador de la empresa y alma del proyecto, explica que “el laberinto es una metáfora del camino de la vida, con sus obstáculos y sus giros inesperados. Es una invitación a reflexionar, a perderse para encontrarse a uno mismo, a encontrar el propio camino hacia tus sueños y aspiraciones.”

Este extraordinario proyecto, concebido con la ayuda del Estudio de Paisajismo Fernando Bernardi, va mucho más allá de la simple producción de vino, transformándose en un verdadero manifiesto de convivencia y de compartir. “Limito” se convierte así en un símbolo de renacimiento y conexión con las raíces profundas de la tierra y la cultura vitivinícola local, ofreciendo al huésped una experiencia única que va más allá del simple placer del paladar.


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