Ha muerto Alfredo Bonanno, el ideólogo de la insurrección anarquista. Tenía 86 años. Autor de libros y artículos, habría inspirado a Cospito

Ha muerto Alfredo Bonanno, el ideólogo de la insurrección anarquista. Tenía 86 años. Autor de libros y artículos, habría inspirado a Cospito
Ha muerto Alfredo Bonanno, el ideólogo de la insurrección anarquista. Tenía 86 años. Autor de libros y artículos, habría inspirado a Cospito

Fue el último teórico de la insurrección. Heredero de una estirpe de pensadores que se remonta a través de los siglos hasta aquellos personajes que hoy se estudian en la escuela, desde Bakunin hasta Malatesta. Alfredo María Bonanno, el “gran anciano” del anarquismo, ha fallecido hoy en Trieste. Tenía 86 años. La noticia, comunicada a sus amigos por su socio, se difundió a la velocidad del rayo en la galaxia antagónica de Italia y del resto del mundo. Según la lectura de Antiterrorismo, Alfredo Cospito se inspiró en Bonanno cuando, a finales de los años 1990, dio vida al Fai-Fri, la red clandestina de activistas que esparcieron explosivos y paquetes bomba en nombre de la lucha al sistema y la emancipación del individuo de toda forma de poder y jerarquía. Una lectura que no fue compartida dentro del movimiento, donde los debates y divisiones sobre doctrina, métodos y objetivos son continuos y bastante acalorados.

Pero si no todos los anarquistas reconocieron la eficacia de su marco teórico, todos otorgaron a Bonanno prestigio y autoridad. Bonanno era originario de Catania. Licenciado en Economía y en Filosofía, dejó un trabajo como directivo en una pequeña empresa tras entrar en conflicto con “los patrones”, que le acusaban de estar demasiado en sintonía con los trabajadores. A finales de los años 60 inició sus reflexiones, que hoy constituyen un impresionante conjunto de libros, artículos y entrevistas. Su nombre nunca estuvo vinculado a atentados ni a acciones directas sensacionales y sangrientas: fueron las palabras que trazó en el papel, y que nunca dejaron de suscitar discusiones y controversias entre anarquistas, las que atrajeron la atención de magistrados y policías. Como en 1972, por un folleto en el que hablaba de insurrección, o en 1977, por el folleto titulado “Alegría armada”. En 1995 apareció entre los imputados en el maxijuicio sobre una supuesta organización subversiva llamada Orai de la que, según las sentencias, era la inspiración. De nuevo en 2009 fue detenido en Grecia; al año siguiente salió de prisión porque tenía más de setenta años. Pero la presión de la edad nunca atenuó su intransigencia. De nuevo en 2013 intervino en Roma en una asamblea en la Universidad La Sapienza, invitado por el grupo Punx Anarchici, para explicar a los jóvenes que “hay que actuar, no charlar”, porque “tenemos derecho a rebelarnos”.

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